Por otro lado, ibas a trabajar a una oficina, una fábrica o lo que fuera y a final de mes aparecía un dinero en tu cuenta: “¿Y esto? ¿Qué hago ahora con esto? Si a mí lo que me gusta es la técnica, hacer cosas, ejecutar proyectos…”
Y aquí empieza el dilema: “¿me lo fundo? ¿o lo ahorro?” Quizá los que han recibido una formación financiera de base tienen la respuesta adecuada a esa pregunta a los 22 ó 23 años. Pero humildemente creo que para la mayoría de la gente la respuesta más habitual es “me lo fundo”. Y es que habían sido muchos años de estudio, de aguantar la disciplina familiar, de esperar “la paga”, incluso de endeudarte para estudiar…. Y de repente aparecía un diablillo en tu hombro (no diré si el izquierdo o el derecho para evitar líos) que te decía: “Ahora te toca disfrutar, que te queda mucha vida por delante…” Es cuando empezabas a viajar, te comprabas el coche o la moto (con un crédito, por supuesto), recibías ofertas de todo tipo y condición… Porque ya habías entrado en la rueda del Consumo, ya eras un objeto de deseo para todo aquel que vende algo, y especialmente para los que venden crédito, es decir, para los que venden Tiempo. La Sociedad de Consumo en su totalidad conspirando contra tu Independencia Financiera….
En los momentos de bonanza económica este efecto se producía y se sigue produciendo mucho antes, provocando que la gente abandone prematuramente sus estudios deslumbrados por el efecto del Sr. Don Dinero. Y como el efecto cíclico de la Economía es inexorable la mayoría de esa gente se encuentra con un grave problema años más tarde, problema que sólo puede ser solventado por el ascensor social más potente: la Formación. También existe el Cupón, la Primitiva, etc, pero ese “éxito”, por llamarlo de alguna forma, está mucho más restringido y apostar por él es infinitamente menos seguro.
¿Qué hacer para conseguir el Autocontrol necesario en una sociedad en la que afortunadamente gozamos de libertad individual de elección? Vaya pregunta…